El viaje de la medición de la presión arterial: ¿Por qué la humanidad intentó medir la presión arterial? Del ensayo y error a la adopción mundial y la evolución de los estándares de hipertensión

El viaje de la medición de la presión arterial: ¿Por qué la humanidad intentó medir la presión arterial? Del ensayo y error a la adopción mundial y la evolución de los estándares de hipertensión

1 de marzo de 2026

Que te coloquen un brazalete alrededor del brazo durante un chequeo médico y te digan: “Su presión sistólica es 130, la diastólica 85”. O medir tu presión arterial cada mañana en casa y registrarla en un cuaderno.

Para nosotros hoy en día, medir la presión arterial es un acto completamente rutinario.

Sin embargo, la capacidad de la humanidad para capturar “la presión de la sangre que fluye por los vasos” como un valor numérico tiene solo unos cientos de años. Y la posibilidad de que “cualquiera pueda medirla fácilmente en casa” es cuestión de unas pocas décadas.

¿Por qué la humanidad intentó medir la presión arterial? ¿Qué ensayo y error condujo a los tensiómetros actuales? ¿Y por qué los estándares para la “hipertensión” difieren según el país y la época?

Embarquémonos en un viaje rastreando la historia de la medición de la presión arterial.


1. ¿Por qué la humanidad intentó medir la presión arterial? (Motivación y antecedentes)

Desde la antigüedad, el ser humano ha podido sentir el “pulso”. El diagnóstico por el pulso de la medicina china, la teoría de los humores de la antigua Grecia: todo se basaba en la intuición de que “algo se mueve dentro de los vasos sanguíneos”.

Sin embargo, “sentir un pulso” y “que se aplique presión” son conceptos completamente diferentes.

El punto de inflexión se produjo en 1628 con la publicación por parte de William Harvey de su teoría de la circulación sanguínea1. Una vez que se demostró que “la sangre circula en una sola dirección”, surgió una nueva pregunta:

“Si está circulando, ¿cuánta fuerza se está aplicando?”

El propio Harvey no midió la presión arterial, pero su descubrimiento puso el concepto de “la fuerza del flujo sanguíneo = presión” sobre la mesa científica por primera vez. A partir de aquí, comenzó el desafío de la medición de la presión arterial.


2. La era del ensayo y error: Las primeras mediciones de la presión arterial (Siglos XVIII-XIX)

Insertar un tubo de vidrio en el cuello de un caballo (1733)

La primera persona en medir la presión arterial fue Stephen Hales, un clérigo y filósofo natural inglés.

En 1733, informó de un notable experimento en su libro “Haemastaticks”2. Conectó directamente un tubo de vidrio de aproximadamente 2,7 metros de largo a la arteria carótida de un caballo y observó qué tan alto subiría la sangre. La sangre subió aproximadamente 2,5 metros por el tubo de vidrio.

Esta fue la primera medición de la presión arterial en la historia de la humanidad. Fue el momento en que se hizo visible que la sangre no fluía simplemente de manera silenciosa, sino que empujaba contra las paredes de los vasos con una fuerte “presión”.

Sin embargo, insertar un tubo de vidrio en una arteria no se podía utilizar en humanos. A partir de aquí comenzó un largo proceso de ensayo y error para “medir la presión arterial sin dañar el cuerpo”.

Mejora de la precisión con mercurio (1828)

El físico francés Jean Léonard Marie Poiseuille ideó un método utilizando un manómetro de mercurio (medidor de presión de mercurio en tubo en U) en lugar de un tubo de vidrio3. Dado que el mercurio es aproximadamente 13,6 veces más pesado que el agua, la altura de la columna de líquido que indica la presión arterial se volvió drásticamente más compacta.

La unidad “mmHg (milímetros de mercurio)” que todavía se usa para la presión arterial en la actualidad es un remanente de esta era. Sin embargo, este método seguía siendo invasivo (requería la inserción de un tubo en un vaso sanguíneo).

El desafío de “dibujar” el pulso (década de 1860)

El fisiólogo francés Étienne-Jules Marey desarrolló el “esfigmógrafo” (dispositivo de registro de la onda del pulso), que registraba las formas de onda del pulso desde la superficie de la piel en lugar de insertar una aguja en un vaso sanguíneo4. Fue un dispositivo innovador que presionaba un sensor contra la arteria de la muñeca y dibujaba la forma de onda del pulso en un papel.

Aunque no podía obtener un “valor numérico” preciso para la presión arterial, fue un paso importante al mostrar la dirección de “obtener información vascular sin lesionar el cuerpo”.

La idea de comprimir el brazo (1881)

El médico austriaco Samuel Siegfried Karl Ritter von Basch desarrolló un esfigmomanómetro que usaba una vejiga de goma para comprimir la arteria y estimaba la presión arterial sistólica a partir de la presión en el momento en que desaparecía el pulso5.

Este fue un precursor de la idea de “estimar la presión arterial aplicando presión externa”, que se conecta directamente con los monitores de presión arterial modernos. Sin embargo, la precisión y la usabilidad todavía tenían problemas.


3. Finalización del esfigmomanómetro moderno: Riva-Rocci y Korotkoff (Finales del siglo XIX-principios del siglo XX)

Nacimiento del esfigmomanómetro de mercurio con brazalete (1896)

Después de mucho ensayo y error, en 1896, el médico italiano Scipione Riva-Rocci inventó el esfigmomanómetro de mercurio tipo brazalete (manguito), que todavía se utiliza como prototipo en la actualidad6.

Al envolver un brazalete de goma alrededor del brazo, inflarlo con aire y leer la presión a la altura de la columna de mercurio, este método simple y reproducible se extendió rápidamente a las instalaciones médicas de todo el mundo. Sin embargo, en esta etapa, solo se podía medir la presión arterial sistólica (el número superior).

Ruidos de Korotkoff: “Escuchar” la presión arterial (1905)

Fue el médico militar ruso Nikolái Korotkov (Korotkoff) quien llevó el esfigmomanómetro tipo brazalete a su forma completa.

En 1905, descubrió que al desinflar lentamente el brazalete mientras escuchaba los sonidos arteriales en la parte interna del codo con un estetoscopio, aparecían sonidos característicos (Ruidos de Korotkoff) y luego finalmente desaparecían7.

  • El punto donde comienzan a escucharse los sonidos = Presión arterial sistólica (número superior)
  • El punto donde los sonidos desaparecen = Presión arterial diastólica (número inferior)

Este “método auscultatorio” hizo posible medir de forma no invasiva tanto la presión arterial sistólica como la diastólica. El esfigmomanómetro de Riva-Rocci y el método auscultatorio de Korotkoff: la combinación de estas dos invenciones se convirtió en el “método estándar de medición de la presión arterial” utilizado a lo largo del siglo XX en instalaciones médicas de todo el mundo.


4. La difusión y la historia de la medición de la presión arterial en Japón

La era Meiji: La llegada con la medicina occidental

Los tensiómetros llegaron a Japón durante el período Meiji. Después de la Restauración Meiji de 1868, Japón adoptó activamente la medicina occidental, y los esfigmomanómetros de mercurio tipo Riva-Rocci comenzaron a utilizarse en hospitales universitarios e instalaciones médicas militares. Sin embargo, la medición de la presión arterial durante esta época se limitaba a un pequeño número de especialistas.

Japón como “El país del accidente cerebrovascular” y el descubrimiento de la hipertensión

Desde el período Taisho hasta principios del período Showa, a medida que se acumulaban los datos de presión arterial de los japoneses, surgió un hecho impactante. La principal causa de muerte entre los japoneses era el accidente cerebrovascular, y la hipertensión acechaba detrás de esto8.

Particularmente en la región de Tohoku, la cultura alimenticia alta en sal de encurtidos y miso combinada con el trabajo duro resultó en muchos pacientes con hipertensión e índices de mortalidad por accidente cerebrovascular extremadamente altos.

El punto de inflexión de la posguerra: Seguro médico universal y campañas de salud pública

El “Sistema de Seguro Médico Universal” logrado en 1961 tuvo un gran impacto en las contramedidas contra la hipertensión en Japón. Todos los ciudadanos obtuvieron acceso a la atención médica, y la medición de la presión arterial se estableció como un elemento básico en los exámenes de salud.

En los años 60 y 70, se desplegaron campañas de reducción de sal centradas en la región de Tohoku. Los esfuerzos comunitarios en las prefecturas de Akita y Nagano provocaron disminuciones drásticas en la mortalidad por accidente cerebrovascular y son conocidos internacionalmente como historias de éxito en la salud pública japonesa9.

La revolución de la presión arterial en el hogar: Tensiómetros electrónicos de Japón

Una de las mayores contribuciones en la historia de la medición de la presión arterial en Japón es el desarrollo y la difusión de tensiómetros electrónicos para el hogar.

Desde la década de 1970 en adelante, empresas japonesas como Omron y Terumo desarrollaron una serie de tensiómetros electrónicos basados en el método oscilométrico, que proporciona automáticamente mediciones digitales sin un estetoscopio10. Esto marcó el inicio de una era en la que cualquiera podía medir fácilmente la presión arterial en casa sin conocimientos médicos.

Además, la investigación del profesor Yutaka Imai de la Universidad de Tohoku y otros demostró que la “presión arterial medida en el hogar” predice el riesgo futuro de accidente cerebrovascular y enfermedad cardíaca con mayor precisión que la “presión arterial medida en el consultorio médico”11. Esta investigación se convirtió en la base para que la Sociedad Japonesa de Hipertensión fuera pionera en pautas que enfatizan la “presión arterial domiciliaria”.

Japón se convirtió en el líder mundial en el campo de la medición de la presión arterial en el hogar.


5. La difusión mundial de la medición de la presión arterial

El Estudio del Corazón de Framingham: Base de la evidencia epidemiológica (1948–)

Fue el Estudio del Corazón de Framingham estadounidense el que demostró la importancia de la hipertensión a nivel mundial12.

Este estudio de cohorte prospectivo, que comenzó en 1948 con un aproximado de 5.000 residentes de Framingham, Massachusetts, fue el primero en demostrar claramente de manera epidemiológica que la hipertensión aumenta significativamente el riesgo de infarto de miocardio y accidente cerebrovascular.

El sentido común actual de que “la hipertensión es una enfermedad que debe tratarse” no podría haberse establecido sin este estudio.

Europa y ensayos clínicos a gran escala

Desde la década de 1960 en adelante, se llevaron a cabo ensayos clínicos a gran escala de fármacos antihipertensivos en los países occidentales. El ensayo de la Administración de Veteranos (VA) de EE. UU. (1967)13, el ensayo del MRC británico y otros demostraron sucesivamente que “reducir la presión arterial puede prevenir el accidente cerebrovascular y las enfermedades cardíacas”, estableciendo la base de evidencia para el tratamiento antihipertensivo.

Establecimiento de directrices internacionales

En 1999, la OMS (Organización Mundial de la Salud) y la ISH (Sociedad Internacional de Hipertensión) establecieron las primeras directrices integrales para la hipertensión, fijando el estándar internacional de “140/90 mmHg o más como hipertensión”14.

El asesino silencioso en los países en desarrollo

Por otro lado, en los países en desarrollo donde el acceso a la medición de la presión arterial es limitado, la hipertensión hace estragos como un “Asesino Silencioso”. Según la OMS, aproximadamente dos tercios de los pacientes con hipertensión del mundo se concentran en países de ingresos bajos y medios, y el problema de los casos no diagnosticados y no tratados es grave15.


6. Diferencias entre Japón y el mundo: Enfoques frente a la hipertensión

La profunda relación entre la sal y la hipertensión

El consumo diario de sal de los japoneses es de aproximadamente 10 gramos, lo que es casi el doble de la recomendación de la OMS de menos de 5 gramos por día. La sal está profundamente arraigada en la cultura alimentaria japonesa a través de la salsa de soja, el miso, los encurtidos y el pescado seco.

Mientras tanto, en los países occidentales, el exceso de sal de los alimentos procesados y la industria de la restauración también es un problema, pero existen diferencias regionales en las principales complicaciones de la hipertensión.

“El país del accidente cerebrovascular” vs. “El país de los infartos”

Curiosamente, en Japón, el accidente cerebrovascular (particularmente la hemorragia cerebral) tiende a ser la complicación más común de la hipertensión, mientras que en los países occidentales, el infarto de miocardio es más prevalente. Se cree que esta diferencia implica una compleja interacción de antecedentes genéticos, cultura alimentaria (tipo sal vs. tipo grasa) y características vasculares.

Presión arterial en el hogar vs. Presión arterial en el consultorio

Lo más singular del tratamiento de la hipertensión en Japón es el énfasis en la “presión arterial en el hogar”.

La presión arterial es alta en el hospital pero normal en casa: esto se llama “hipertensión de bata blanca”. Por el contrario, la presión arterial es normal en el hospital pero alta en casa: esto es la “hipertensión enmascarada”. La hipertensión enmascarada se pasa por alto fácilmente y conlleva el peligro de no ser tratada a pesar del alto riesgo.

Las directrices de la Sociedad Japonesa de Hipertensión (JSH) estuvieron entre las primeras del mundo en afirmar claramente la importancia de la presión arterial en el hogar y establecieron criterios de diagnóstico separados basados en la presión en el hogar (135/85 mmHg o superior)16. Esta es una iniciativa avanzada a nivel mundial.

Cultura de los exámenes de salud y énfasis en la prevención

Japón tiene un sistema de exámenes de salud regulares obligatorios por ley (Ley de Seguridad y Salud en el Trabajo), y la medición de la presión arterial es el elemento más básico. Chequeos de salud corporativos, chequeos de salud escolares, chequeos médicos específicos: pocos países del mundo supervisan la presión arterial de sus ciudadanos tan sistemáticamente.


7. Criterios de diagnóstico de la hipertensión: La frontera siempre cambiante entre lo “normal” y lo “anormal”

El antiguo sentido común: “Edad más 90”

Hoy en día es difícil de creer, pero una vez se creyó ampliamente que “la presión arterial sistólica normal = edad + 90 mmHg”. Siguiendo esta lógica, 150 mmHg a los 60 años y 160 mmHg a los 70 años serían “normales”.

“Es natural que la presión arterial aumente con la edad. No hay necesidad de forzarla a bajar” — este fue también el sentido común del mundo médico durante mucho tiempo.

La evidencia reescribe los estándares

Sin embargo, a medida que numerosas encuestas epidemiológicas y ensayos clínicos, incluido el Estudio Framingham, acumularon pruebas, quedó claro que “cuanto más baja sea la presión arterial (dentro de un rango apropiado), menor será el riesgo cardiovascular”.

A continuación se muestra una comparación de los criterios de diagnóstico de hipertensión en las principales directrices actuales.

DirectrizAñoUmbral (Medición en consultorio)Punto Clave
OMS/ISH1999≥ 140/90 mmHgPrimer estándar internacional unificado14
JSH 2019 (Japón)2019≥ 140/90 mmHg (consul.) / ≥ 135/85 mmHg (hogar)Incluye criterios de presión domiciliaria16
AHA/ACC 2017 (EE.UU.)2017≥ 130/80 mmHgReducción significativa del umbral17
ESC/ESH 2018 (Europa)2018≥ 140/90 mmHgMantuvo el estándar convencional18

¿Por qué el estándar estadounidense es más bajo?

En 2017, la Asociación Americana del Corazón (AHA) y el Colegio Americano de Cardiología (ACC) redujeron el umbral de hipertensión de 140/90 mmHg a 130/80 mmHg17. Esta decisión creó efectivamente decenas de millones de nuevos “pacientes hipertensos” en los Estados Unidos de la noche a la mañana.

La base fueron los resultados del ensayo SPRINT (Systolic Blood Pressure Intervention Trial). Este ensayo mostró que el grupo con la presión arterial sistólica reducida a menos de 120 mmHg (grupo de tratamiento intensivo) tuvo eventos cardiovasculares y mortalidad significativamente menores en comparación con el grupo reducido a menos de 140 mmHg (grupo de tratamiento estándar)19.

Mientras tanto, Europa y Japón mantuvieron los convencionales 140/90 mmHg como el estándar básico al mismo tiempo que hacían referencia a la misma evidencia. Las razones incluyen:

  • Diferencias raciales: La evidencia de las poblaciones occidentales puede no ser directamente aplicable a los asiáticos
  • Riesgos de efectos secundarios: Riesgo de hipotensión, caídas y deterioro de la función renal debido a una disminución excesiva de la presión arterial
  • Diferencias en el sistema de salud: Preocupaciones sobre el aumento de los costos médicos por reducir el umbral
  • Diferencias en la interpretación de la evidencia: El hecho de que las mediciones en el ensayo SPRINT (medición automatizada sin asistencia) difieren de las mediciones de rutina en el consultorio

El límite entre lo “normal” y lo “anormal” está determinado no solo por la evidencia científica, sino también dentro de contextos sociales, culturales y económicos.


Conclusión: La historia detrás de los números

La historia de la medición de la presión arterial es una historia de la inagotable curiosidad intelectual de la humanidad.

  • Desde el sorprendente experimento de Hales de insertar un tubo de vidrio en el cuello de un caballo
  • A la creación de métodos de medición no invasivos por parte de Riva-Rocci y Korotkoff
  • A la pionera difusión de la monitorización de la presión arterial en el hogar en Japón

La medición de la presión arterial ha descendido desde “el laboratorio del científico” pasando por “el consultorio del médico” hasta llegar a “nuestros hogares”.

Y los estándares para la “hipertensión” continúan cambiando con la acumulación de evidencia.

Lo que importa no es dejarse influir por los números, sino saber cómo fluctúa su presión arterial y qué la influye, y aplicar ese conocimiento a su vida diaria.

Cada vez que el brazalete de presión arterial le apriete el brazo, recuerde que contiene 300 años de sabiduría y desafíos humanos.


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Referencias


  1. Harvey W. Exercitatio Anatomica de Motu Cordis et Sanguinis in Animalibus. 1628. Project Gutenberg — Obra monumental que establece la teoría de la circulación sanguínea por William Harvey. ↩︎

  2. Hales S. Statical Essays: containing Haemastaticks. 1733. Internet Archive — Registro del primer experimento de medición de la presión arterial de la humanidad. ↩︎

  3. Poiseuille JLM. Recherches sur la force du cœur aortique. 1828. — Mejora de la medición de la presión arterial mediante un manómetro de mercurio. ↩︎

  4. Marey EJ. La méthode graphique dans les sciences expérimentales. 1878. — Desarrollo del esfigmógrafo y el método de registro de la onda del pulso. ↩︎

  5. von Basch S. Über die Messung des Blutdrucks am Menschen. Zeitschrift für klinische Medizin. 1881;2:79-96. — Primer intento de medir la presión arterial de forma no invasiva. ↩︎

  6. Riva-Rocci S. Un nuovo sfigmomanometro. Gazz Med Torino. 1896;47:981-996. — Trabajo sobre la invención del esfigmomanómetro de mercurio tipo brazalete. ↩︎

  7. Korotkoff NS. To the question of methods of determining the blood pressure. Rep Imp Mil Med Acad. 1905;11:365-367. — Descubrimiento del método auscultatorio (ruidos de Korotkoff). ↩︎

  8. Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar (Japón). Vital Statistics. — Estadísticas japonesas de causas de muerte, donde las enfermedades cerebrovasculares figuraron durante mucho tiempo entre las primeras. ↩︎

  9. Iso H, et al. Decline in cardiovascular mortality in Japan. Stroke. 2009;40(10):3249-3253. — La relación entre la disminución de la mortalidad cardiovascular en Japón y las campañas de reducción de sal. ↩︎

  10. Stergiou GS, et al. Home blood pressure monitoring: methodology, clinical relevance and practical application. J Hypertens. 2021;39(8):1519-1534. — Revisión del método oscilométrico para medir la presión arterial en el hogar. ↩︎

  11. Imai Y, et al. Predictive power of screening blood pressure, ambulatory blood pressure and blood pressure measured at home for overall and cardiovascular mortality: a prospective observation in a cohort from Ohasama, northern Japan. Blood Press Monit. 1996;1(3):251-254. — Estudio pionero que demuestra el poder predictivo de la presión arterial domiciliaria. ↩︎

  12. Kannel WB, et al. Factors of risk in the development of coronary heart disease—six year follow-up experience. The Framingham Study. Ann Intern Med. 1961;55:33-50. DOI: 10.7326/0003-4819-55-1-33 — Informe inicial del Estudio del Corazón de Framingham, que muestra epidemiológicamente los riesgos de la hipertensión. ↩︎

  13. Veterans Administration Cooperative Study Group on Antihypertensive Agents. Effects of treatment on morbidity in hypertension. Results in patients with diastolic blood pressures averaging 115 through 129 mm Hg. JAMA. 1967;202(11):1028-1034. PubMed: 4862069 — Primer ensayo controlado aleatorizado que demuestra la eficacia del tratamiento antihipertensivo. ↩︎

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  15. Organización Mundial de la Salud. Global report on hypertension. WHO. 2023. WHO — Situación actual y desafíos de la hipertensión en todo el mundo. ↩︎

  16. Sociedad Japonesa de Hipertensión. Guidelines for the Management of Hypertension 2019 (JSH 2019). Life Science Publishing. 2019. — Directrices japonesas de tratamiento de la hipertensión que especifican criterios de presión arterial en el hogar (135/85 mmHg). ↩︎ ↩︎

  17. Whelton PK, et al. 2017 ACC/AHA/AAPA/ABC/ACPM/AGS/APhA/ASH/ASPC/NMA/PCNA Guideline for the Prevention, Detection, Evaluation, and Management of High Blood Pressure in Adults. J Am Coll Cardiol. 2018;71(19):e127-e248. DOI: 10.1016/j.jacc.2017.11.006 — Directriz estadounidense que redujo el umbral de hipertensión a 130/80 mmHg. ↩︎ ↩︎

  18. Williams B, et al. 2018 ESC/ESH Guidelines for the management of arterial hypertension. Eur Heart J. 2018;39(33):3021-3104. DOI: 10.1093/eurheartj/ehy339 — Directrices europeas para el manejo de la hipertensión que mantienen el estándar de 140/90 mmHg. ↩︎

  19. SPRINT Research Group. A Randomized Trial of Intensive versus Standard Blood-Pressure Control. N Engl J Med. 2015;373(22):2103-2116. DOI: 10.1056/NEJMoa1511939 — Ensayo aleatorizado a gran escala que demuestra la eficacia del tratamiento antihipertensivo intensivo. ↩︎